Cúreme, Doctor: Otra opción es posible, por Marina Machuca González.

Cúreme, Doctor: Otra opción es posible, por Marina Machuca González.

Tomando como punto de partida mi experiencia de casi 25 años ejerciendo de farmacéutica al frente de una oficina de farmacia, he sido testigo del mensaje implícito con el que el individuo aborda la expresión “Cúreme, doctor”, un mensaje que podría parecer de súplica, de solicitud de ayuda -más habitual hace unos años- hasta una aptitud de exigencia, más propia de nuestros días.

Pero, para mí lo más interesante es el cambio que yo misma experimento al recibir la formación en Gestalt-Counselling. Un cambio en el que, al descubrir mis propios mecanismos para evitar hacerme responsable de los acontecimientos de mi vida -culpando así al ambiente de mi malestar- voy descubriendo los mecanismos que también tienen cada una de las personas de mi entorno, dejando de ser los actores protagonistas en la historia de su vida, para pasar a ser actores secundarios, quedando a merced de lo que otros decidan.

La salud es sólo uno de estos acontecimientos.

Una educación paternalista, o una falta de formación para tomar decisiones, no es la causa el objeto de mi reflexión. Lo único que sé es que yo he cambiado, gracias a la formación Gestal-Counselling, tanto mi forma de mirar al otro, como de mirarme a mí; recuperando algo que considero vital para enfrentarnos a la vida: la fe básica en las potencialidades humanas, la fe en que a la persona que tengo delante no le falta nada, ni nadie sabe más de él mismo que él, por tanto, nadie tiene mayor interés en su cura que él: ¿a qué viene, entonces, tanta usurpación de papeles?

No debe de tratarse de una rebelión ante una posible autoridad, debe de tratarse de la asunción de la responsabilidad de cada uno hacia su salud, incluso su derecho a vivir su enfermedad sin optar a una cura.

Podríamos estar ante una posibilidad revolucionaria: asumir la responsabilidad de la salud de la población desde otra perspectiva, en la que el paciente sea el centro, estando los demás actores: médico, enfermeros, asistentes sociales, políticos, investigadores, industria, economía… a su alrededor, en una relación sin jerarquía, una relación horizontal, aunque manteniendo cada cual sus roles. Trabajar juntos, sin olvidar cada cual su propia individualidad, sin perder nunca esa fe en la potencialidad que tiene el paciente para curarse.

Respeto, es otra de las claves. Respetar incluye diferenciar el nivel de auto-apoyo del cual él es capaz, incluye saber qué es lo que espera de su tratamiento, o qué es lo que es capaz de reconocer o aceptar de su propio problema de salud, cuál es su nivel de compromiso para su curación.

Trabajar con personas no es controlarlas y re-condicionarlas, hace falta contactar con la persona real, y para ello es importante el diálogo verdadero. El paciente no es invisible.

Es necesario sumar colaboradores en la mejora de la salud del individuo, y no restar; sobre todo cuando al que se resta es al propio protagonista, el único que realmente puede hacer algo por cambiar algo.

Bibliografía:

-“Proceso y Diálogo”. Gary Yontef
- “El darse Cuenta” . John Stevens
- “La Vieja y Novísima Gestalt”. Claudio Naranjo

 

Sobre Marina: Trabaja como Farmacéutica. Máster en Atención Farmacéutica por la Universidad de Sevilla. Experta en Ortopedia. Counsellor Gestalt.

 

 

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